I don’t mind where you come from
as long as you come to me
Nunca pensé que llegaría a ver un vídeo de Youtube pegado en este weblog, pero un caso como este bien merece ser el primero.
En 2004, el señor Juan Mann, con 22 años entonces, volvió a Sydney después de un tiempo en Inglaterra y se percató de que todo el mundo se sentía desgraciado, así que decidió salir a la calle y repartir abrazos a todo aquel que quisiera. Contó para ello con la ayuda de su amiga Christiana Christodoulou y de algunos transeuntes que, de forma espontánea, se unieron a la campaña de abrazos gratuitos.
Por supuesto, para todas las buenas ideas existen detractores, y el señor Mann y sus compañeros fueron expulsados por la policía de algunas zonas mientras llevaban a cabo su campaña. No se rindieron. Salieron de nuevo a la calle a preguntarle a la gente qué es lo que realmente quería, y consiguieron reunir diez mil firmas a favor de la campaña. La policía no pudo entonces hacer nada más que unirse a su enemigo.
El Sydney Morning Herald recogió la noticia en noviembre de 2004 en su artículo Hugs and smiles, but not everyone embraces the trend.
Aquí está ya el vídeo:
Esta historia me ha alegrado el día, no puedo negarlo. Ahora, además, la canción que sirve de banda sonora al vídeo (y a esta entrada) se ha convertido para mí en la canción de los abrazos.