A principios de este curso me matriculé del 57% de los créditos del segundo ciclo de mi carrera (Ingeniería Informática) con la esperanza de tener un último curso menos cargado en el que poder hacer también mi Proyecto de Fin de Carrera. Esta, con el tiempo, ha demostrado ser una decisión muy acertada, aunque por motivos algo diferentes de los que me llevaron a tomarla.
Hace un par de meses volvió a mi la fiebre por marcharme ya de aquí. Y de entre algunas de mis opciones, como terminar por la UNED, quedarme con la Ingeniería Técnica y buscar trabajo, etc, surgió la idea de pedir una beca del programa Erasmus. La única universidad con la que mi facultad tiene acuerdo de intercambio para curso completo es el University College Cork, en Irlanda.
Me han dado la plaza y parece que de verdad me voy, aunque aún están por resolver un par de detalles, como ¿De donde voy a sacar los 4.000 euros que me faltan para que me salgan las cuentas?, ¿Podré hacer el Proyecto allí o me dará tiempo de hacerlo aquí en 4 meses al volver?, ¿Volveré?.
De momento tengo que concentrarme en aprobar TODO aquello de lo que estoy matriculado este año e ir preparando todo el papeleo que acompaña siempre a estas cosas. Si todo sale bien, dentro de seis meses estaré ya en Cork.
Un poco como una gracia, pero aún así con la mente abierta ante la remota posibilidad de que sirva para algo, he hecho un botón para que cualquier lector pueda, si lo desea, colaborar económicamente. Aviso: Si vas a hacer una donación y la página tarda un poco más de lo normal, lo más probable es que el servidor de Paypal se esté saturando por la ingente cantidad de donaciones que estaré recibiendo. Por favor, ten paciencia :P.
Peso: 93,2 Kg
Presión arterial: 134/78 mmHg
Parece que el peso baja a buen ritmo, teniendo en cuenta que no estoy haciendo grandes sacrificios.
Para que se note su repercusión en la presión, no obstante, hará falta esperar unos cuantos meses más.
Los trabajadores del sector de la limpieza de la Universidad de La Laguna están en “huelga”. Y lo escribo entre comillas, porque eso es lo que ellos han anunciado en los carteles pegados en varias facultades. Sin embargo, tal como yo entiendo, que es como indica la RAE, es algo más que una huelga, es también sabotaje, y mientras que lo primero, si se organiza adecuadamente, es un derecho de los trabajadores, lo segundo debería ser castigado.
Un paseo por algunas facultades muestra algunos productos de las acciones que han llevado a cabo estos trabajadores en su mal llamada “huelga”: han arrancado carteles o cogido periódicos, para luego hacerlos pedazos y tirarlos por el suelo en el interior de los edificios; han dado la vuelta a las papeleras de los exteriores, de modo que el fuerte viento que sopla hoy reparte toda la basura por los aparcamientos; incluso han vaciado las papeleras de los baños y esparcido su contenido por el suelo de éstos.
Señores trabajadores del sector de la limpieza, son ustedes unos sucios patanes que no tienen ni idea de lo que es una huelga. Si se limitasen a la huelga, la suciedad se acumularía por sí sola y, créanme, en un par de días se notaría mucho los efectos de su ausencia. No es necesario que vengan ustedes a repartirnos la mierda donde nosotros venimos a estudiar, porque ahora en lugar de contar ustedes con el reconocimiento del público “Sí que se nota cuando no están”, lo único que están obteniendo es desprecio y, la verdad, me parece poco. Sinceramente espero que sean debidamente sancionados por lo que están haciendo. Guarros.
Actualización 23/04/07: El viernes 17 hice esta foto en un baño de mi facultad. Este no era el que peor estaba, pero hay ciertos espectáculos con los que prefiero no deleitar a mis lectores.

A principios de febrero, en un anuncio en el lateral de una página que con tanta frecuencia ignoramos, vi que Ryanair tenía algunos vuelos desde 1 céntimo de Euro. Tras una corta investigación, y superada mi incredulidad, pagué menos de 100 Euros (al céntimo de cada vuelo había que añadir tasas, impuestos y demás) por dos billetes de ida y vuelta al único destino que entonces conectaba uno de los aeropuertos de Tenerife con esa aerolínea: Dublín.
Así, el fin de semana pasado Su y yo estuvimos en la capital irlandesa. Fue un viaje corto, apenas día y medio, pero realmente intenso, pues tengo la sensación de haber visto Dublín entero
Desde el aire, por lo que pude ver, Irlanda es un extenso manto verde con una casa aquí y otra allá, ni siquiera pude identificar algo a lo que llamar pueblo, sólo casas solitarias. No pude ver Dublín desde arriba porque estaba cubierto por nubes bajas.

Tras cuatro horas de vuelo, bajamos del avión para encontrarnos con un tiempo poco acogedor, aunque no fue una sorpresa (hay que ver las previsiones meteorológicas cuando una viaja). Lo que sí me sorprendió fue descubrir, nada más salir del aeropuerto, que la suela de mi zapato izquierdo estaba agrietada (debo elegir con más cuidado mi calzado) y tenía una vía de agua considerable.
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