A principios de febrero, en un anuncio en el lateral de una página que con tanta frecuencia ignoramos, vi que Ryanair tenía algunos vuelos desde 1 céntimo de Euro. Tras una corta investigación, y superada mi incredulidad, pagué menos de 100 Euros (al céntimo de cada vuelo había que añadir tasas, impuestos y demás) por dos billetes de ida y vuelta al único destino que entonces conectaba uno de los aeropuertos de Tenerife con esa aerolínea: Dublín.
Así, el fin de semana pasado Su y yo estuvimos en la capital irlandesa. Fue un viaje corto, apenas día y medio, pero realmente intenso, pues tengo la sensación de haber visto Dublín entero
Desde el aire, por lo que pude ver, Irlanda es un extenso manto verde con una casa aquí y otra allá, ni siquiera pude identificar algo a lo que llamar pueblo, sólo casas solitarias. No pude ver Dublín desde arriba porque estaba cubierto por nubes bajas.

Tras cuatro horas de vuelo, bajamos del avión para encontrarnos con un tiempo poco acogedor, aunque no fue una sorpresa (hay que ver las previsiones meteorológicas cuando una viaja). Lo que sí me sorprendió fue descubrir, nada más salir del aeropuerto, que la suela de mi zapato izquierdo estaba agrietada (debo elegir con más cuidado mi calzado) y tenía una vía de agua considerable.
Primera sorpresa: Dublín es pequeño. Realmente no parece una capital de un país, al menos según mi escasa experiencia (Madrid y Londres, por ahora). Dublín tiene todo el aspecto de una pequeña ciudad inglesa, con un ambiente similar, desde un punto de vista externo, claro. El olor del aire me recordó también mucho a Inglaterra.
Segunda sorpresa: El español que se oye en la calle. Hay muchos extranjeros en Dublín, y se nota porque es muy común escuchar a gente hablando en español, portugués, francés, polaco, etc. Aunque, claro, siendo español, es éste el idioma que más notaba.

Paseamos un poco por las principales calles del centro, de camino a nuestro encuentro con miguev, que aprovechó nuestro viaje para hacer algo de turismo por la ciudad en la que vive
Esa noche la pasamos en un bed and breakfast muy cerca del centro y, tras el desayuno típico irlandés que nos sirvieron, salimos a comprarme unos zapatos, dejar nuestros escasos equipajes y hacer turismo intensivo.

Nuestro vuelo de vuelta salía a las seis de la mañana del domingo, así que no reservamos alojamiento para la noche del sábado al domingo porque tendríamos que salir muy temprano para llegar a tiempo al aeropuerto y, la verdad, no merecía la pena. Decidimos dejar nuestras maletas en una consigna para poder andar libremente durante el sábado. Allí hay varias empresas que ofrecen este servicio. En nuestro caso, el más apropiado era un cibercafé que ofrecía un añadido poco común: estaba abierto las 24 horas. Si no lo hay ya, creo que este servicio debería estar disponible en cualquier ciudad que reciba turistas con frecuencia, no creo que hubiese disfrutado tanto del viaje si hubiese tenido que cargar con mi equipaje a todas partes.
En cuanto a mis zapatos, que sólo se habían secado un poco por la noche, fueron jubilados con relativa rapidez cuando encontré unos muy parecidos, que además eran muy baratos (y esto sí que fue una sorpresa, porque allí todo es mucho más caro que aquí).
Por suerte, el sábado hacía mejor tiempo que el viernes y pudimos andar, y andar, y andar, y andar, y andar… si ser esclavos del paraguas.

Por la noche el frío en la calle y los comercios cerrados no dejaban mucha más opción que la tomada por todos los que no estaban en casa: ir a un pub. Tuvimos, además, la suerte, aunque nos dimos cuenta algo tarde, de disfrutar de algo de música en directo.
Pasada la una de la madrugada, recogimos nuestros equipaje, compramos algo de comida para el vuelo y nos fuimos al aeropuerto (7 euros por un trayecto de 15 minutos, aún me duele) y esperamos, vencidos por el cansancio, la apertura de los mostradores de facturación.
El resto del domingo está algo borroso en mi memoria, y no estoy muy seguro de haberme despertado del todo después de la primera cabezada en el avión de vuelta, al menos hasta la mañana del lunes.
Esta es una composición en 360 grados de varias fotografías que hice junto a la orilla del río Liffey, que divide la ciudad en dos:
7 de Marzo de 2007, 22:55
Todavía estoy sorprendida de lo bien que ha ido todo. Estoy muy agradecida a miguev por su hospitalidad… y a ti por ser un maravilloso compañero de viaje y una almohada fabulosa para esas cuatro horas de vuelo. Cheers!
7 de Marzo de 2007, 23:17
Yo estoy encantadísimo de la visita recibida y el turismo intensivo, no ha sido hasta pasear por Dublín con vosotros que he descubierto varias cosas que quería encontrar o probar. Muchas gracias por venir, ¡cuando queráis repetimos!
Estaba pensando esta tarde en darte un toque a ver si subes las fotos a Flickr o algo… algo mucho mejor es esta entrada, aunque echo de menos algunos detalles.
Cuando saque una rodaja de tiempo del RR de buscar casa escribiré en el blog mi versión del fin de semana
8 de Marzo de 2007, 07:51
Parece que fue un buen viaje, sí, aunque me esperaré a leer los detalles escabrosos en el blog de miguev. Solo tengo una pega a esta entrada:
Jake, a ver si te pelas :-P.
Saludos,
Moe.
8 de Marzo de 2007, 08:01
Jeje, más que detalles escabrosos lo que pensaba escribir son detalles sueltos de Dublín e Irlanda que me han venido a la mente al leer esta entrada.
Por cierto, ya me llegó vuestra postal y me encantó
Por cierto, Jake, a ver cuándo actualizas tus postales
8 de Marzo de 2007, 23:53
Un fin de semana en Dublín…
El pasado fin de semana mi amigos Jake y Su vinieron a pasar un medio fin de semana en Dublín aprovechando una de esas increíbles ofertas de Ryanair de vuelos a €0.01.
Como lo prometido es deuda — en realidad no he prometido nada– aquí…
9 de Marzo de 2007, 22:40
Buenas,
Que bien que lo pasaron, es una ciudad preciosa, yo fui hace dos veranos y me encantó.
Leyendo me he acordado de los 7€ de la guagua, jejeje. A nosotros también nos pasó, eso es porque cogieron la línea cara, la que es fácil de encontrar, así, más para turistas; luego está la típica guagua normal que sale más barata, a la vuelta ya cogimos esa
Se ve que a los canarios, y españoles en general, nos gusta Dublín e Irlanda. Es preciosa. Un saludo.
9 de Marzo de 2007, 23:37
¡¡¡Juas!!! Ya decía yo que estabas desaparecido…
¡¡¡Estabas comprándote unos zapatos impermeables!!! jejejejejejeje
A cuidarse, y me alegra que lo hayáis disfrutado.
Un abrazo
20 de Junio de 2007, 21:34
Pues sí, es pequeña y se ve en un BUEN rato, porque yo recuerdo que no paré de caminar y no la vi entera. Qué dolor de pies xD