En la primera parte de esta serie ya comenté las opciones de alojamiento para estudiantes en Cork. En esta entrega voy a hablar un poco más específicamente, del lugar donde voy a vivir el próximo curso: Copley Court.
Copley Court es uno de los complejos de apartamentos para estudiantes de carácter privado que son aptos, por situación, para alumnos de la UCC. También para los del CIT, pero éstos tienen su centro de estudios más lejos.
Después de la última respuesta de la oficina de alojamiento de la UCC, en la que me decían que le habían enviado mis datos a la administradora de Copley Court, esperé varias semanas sin obtener ninguna comunicación de esta. Empezaba a acostumbrarme a la parsimonia en las comunicaciones, pero no tanto como para no tomar la iniciativa y mandar un par de correos. Al final me respondió con un correo que decía que el plazo para las reservas estaba a punto de finalizar y que tenía que ingresar, en el plazo de una semana, la cantidad de 250€ en concepto de depósito de seguridad (fianza) en una cuenta cuyos datos venían en el mismo correo.
En este momento, voy a hacer una pequeña parada al estilo del “Bienvenido al medio de la película” de los Monthy Python.
El medio de este post está dedicado para expresar mi más sincero y profundo agradecimiento a aquellas personas que me han hecho donaciones en respuesta a mi pseudo-campaña de petición de fondos. Nunca imaginé que llegaría a recaudar una cantidad tan alta (unos 257 €). Gracias, gracias, gracias a todos. Afortunadamente, ahora me encuentro en una situación que me permitirá hacer frente a los pagos que tengo que afrontar de forma más inmediata, pero no era así entonces, así que ya podéis imaginar de dónde salió el dinero para pagar esa fianza. Gracias otra vez.
¿Has tenido alguna vez la sensación certera de no estar, en un momento concreto, donde deberías estar?
Yo sí.
Mientras, solo en casa, como galletas y canto (en secuencia, no simultáneamente) en voz alta canciones de Robbie Williams (sobre todo los estribillos).
Podría ser peor, está claro, podría no ser feliz ![]()
Uno de las principales preocupaciones de los estudiantes Erasmus es el alojamiento (luego suelen venir las fiestas, seguidas de la comida y, muy al final, el estudio; pero esa es otra historia). En mi caso, como cuando solicité mi plaza en este programa sólo puse una universidad, ya empecé a echar un vistazo a mis opciones de alojamiento en Cork.
Mi primer recurso fue la propia UCC, en la sección de alojamiento de la web de la International Education Office. Allí me enteré de que la Universidad gestiona unas pocas residencias, pero además hay muchas otras de carácter privado. No era esta, sin embargo, la única opción disponible. En realidad, los estudiantes pueden elegir entre:
Durante algunas semanas, hubo en mi cabeza, de forma recurrente, un pensamiento que no conseguía evitar por más que lo tachase de absurdo. Se trataba de un ansia, estúpida en apariencia (y aún hoy apostaría que también en esencia), de escribir con una pluma estilográfica. Estaba claro que para ello tendría que tener la mía propia, al parecer, con el tiempo se van adaptando a la forma de escribir de su dueño y los usuarios que las aprecian no las prestan. Así que, igual que en cierta ocasión llegó el momento en el que para garantizar mi correcto desarrollo me compré un bolígrafo verde, era éste, sin duda, el tiempo de comprarme una pluma.
A veces me apetece mucho
escribir con una pluma.
Cuando esto ocurre,
simplemente
lo hago.
El placer que me produce poder hacer eso me sigue pareciendo absurdo, pero no por ello dejo de disfrutarlo. Este es mi nuevo dispensador de pequeños momentos de satisfacción.

Tras unos días de uso, he llegado a la conclusión de que no usaría un objeto como este para tomar apuntes. Cuando me siento ante un papel en blanco con ella en la mano siento que mi mente quiere convertirse en letras. Ahora empiezo a pensar que ese ansia inexplicable eran mis ideas que buscaban un vehículo cómodo para salir de mi cabeza y no perderse para siempre en el intento. Con ella siento una predisposición a la reflexión que me sorprende y me encanta a la vez. Escribir ahora no es sólo la búsqueda de un resultado, el texto escrito, sino que el proceso en sí resulta grato.
Supongo que así es escribir de verdad.
It really, really, really could happen
Yes, it really, really, really could happen
When the days they seem to fall through you, well just let them go
A estas alturas debería haber aprendido que hacer planes a largo plazo no sirve de mucho, que se trata de un problema casi tan complejo como la predicción meteorológica a largo plazo: simplemente, hay demasiadas variables. En efecto, hay tantos factores que influyen en el desarrollo de nuestras vidas que parece ingenuo creer que los planes van a salir bien, por mucho que le gustase a Hannibal.
Supongo que el truco, igual que con el tiempo, es ir cambiando los planes según se observa el pasar de los días. La vida nos da a veces indicios claros de que nuestros planes no saldrán. Otras veces, no obstante, no parece presentar objeción. Supongo que lo importante es aprender a ver la primera de estas situaciones cuando ocurre, para poder readaptar los planes a nuestra vida.
Ahora veo mis planes como guías, en lugar de como normas estrictas.
Y claro, no desaprovecharé la oportunidad de hablar de mi plan, tal como está ahora, cuando escribo esto. Creo que es mejor que te cuente un poco de lo que hago ahora, y luego lo que quiero hacer.
Este verano estoy haciendo mi Proyecto de Fin de Carrera en el Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática y Arquitectura y Tecnología de Computadores de la Universidad de La Laguna. Quizá comente, más adelante, algo más sobre mi proyecto en Technotes, pero ahora me quedaré en que Lo estoy haciendo. En septiembre me voy a Cork a estudiar el último año de mi carrera. Cuando vuelva en junio, leeré mi proyecto ante el tribunal y con eso habré terminado mi andadura universitaria (de momento). Entonces me tomaré unas vacaciones de verdad de al menos un mes en el que la palabra trabajo no estará en mi vocabulario. En septiembre u octubre me marcharé a Dublín.
¿Por qué Dublín? Pues se trata de una decisión muy dirigida. Llámame loco, pero me voy allí porque es donde se encuentra la sede europea de la empresa en la que quiero trabajar: Google.
Mis planes con Google no se enuncian de la forma “Quiero trabajar en Google”, que no es mentira, sino de la forma “Voy a trabajar en Google”. Tengo la intención de perseverar hasta conseguirlo. No espero que sea el primer trabajo que consiga, ni tampoco que me cojan a la primera. Yo lo seguiré intentando, intentando, cada vez, suplir las carencias que me hayan dejado fuera. Supongo que un objetivo como este me hará aprender mucho, aunque sólo sea para estar a la altura.
Por supuesto, todo esto está sujeto a cambio, pero esta es mi guía.
Every paper that you read
Says tomorrow is your lucky day
Well, here’s your lucky day