10:23 del Jueves, 27 de Septiembre de 2007

Alojamiento en Cork (III): Copley Court desde dentro

Publicado en: Erasmus, Irlanda

Esta es la tercera entrega de la serie sobre mi búsqueda de alojamiento en Cork. En la primera parte comenté cuáles eran mis opciones, en la segunda me centraba en Copley Court, el complejo de apartamentos para estudiantes donde vivo ahora. En esta ocasión también hablaré de Copley Court, pero ya in-situ, de primera mano.

Empezaré por decir que me gusta mi habitación, es muy acogedora y me siento muy cómodo en ella. Pero creo que, en lugar de hacer descripciones aburridas de leer y costosas de escribir, pondré unas cuantas fotos, que valen más de mil palabras cada una ;), y luego las comentaré un poco .

Vamos a empezar con las zonas comunes, o mejor dicho, con la zona común, pues la cocina y el salón se encuentran en el mismo habitáculo.

La cocina El salón

El suelo del salón es de cuadros de moqueta poco mullida de 45 cm x 45 cm colocados, aparentemente, con cierta prisa. El de la cocina es de algún tipo de plástico. Menos mal que no se les ocurrió poner moqueta en la cocina, y créeme cuando te digo que no sería la primera vez que lo veo. Hay vasos, tazas, cubiertos, varios utensilios de cocina (entre los que no se encuentran ni unas tijeras ni un cuchillo mínimamente decente, pero sí que hay 2 abrelatas, 2 peladores de patatas y 2 sacacorchos).

En la entrada, de la que no tengo foto, tenemos los utensilios de limpieza. Una fregona mala (no absorbe nada) con su cubo, un cepillo con su recogedor, una aspiradora y una tabla de planchar. La plancha la encontré en la cocina.

Pasemos ahora a mi habitación.

Mi habitación desde la puerta Mi habitación desde dentro

Sé que por estas fotos uno no puede hacerse una idea muy exacta del tamaño, pero es que es difícil fotografiar espacios pequeños y que se vean enteros (a menos que tengas un gran angular, que no es mi caso). La moqueta de mi habitación es más esponjosa, de color azul oscuro.

Mi cama Mi escritorio

La cama está muy bien, aunque es un poco alta para mi gusto y tiene mucho espacio desaprovechado debajo (unos cajones habrían estado geniales). Es 10 centímetros más larga que la de mi casa en Tenerife, de modo que, aunque las sábanas me han quedado más tirantes y mi edredón un poco corto, descanso un poco mejor. Del armario no tengo quejas, es lo suficientemente grande y además es muy alto, así que no queda apenas espacio desaprovechado sobre él. El escritorio viene con 3 cajones muy espaciosos. Como ves, ya he desplegado en él algunos cacharros y a Domo-kun.

Veamos ahora el baño (privado), que se encuentra una vez pasada la puerta de mi habitación.

El baño La ducha

El baño es quizá lo que menos me gusta, está claro que es por comparación, porque mi baño en Tenerife, aunque muy pequeño, es la leche ;). Lo primero que pensé nada más verlo fue: ¿Dónde voy a poner mis cosas?. Al final tuve que comprar un minimueble de cajones de plástico que, de momento, me está resolviendo el problema bastante bien (se ve en la primera foto, abajo a la izquierda).

Después de esto ya sabes cómo es el sitio donde vivo. Por lo visto, todos los apartamentos no son iguales ni en tamaño ni en número de habitaciones, incluso cambia el tamaño de las habitaciones. El mío tiene 3 habitaciones. Mis dos compañeros, Peter y Neil, son ambos irlandeses, así que en casa se habla inglés.

Hasta la próxima, que hay mucho que contar pero poco tiempo para escribir.

13:59 del Domingo, 23 de Septiembre de 2007

De camino a Cork

Publicado en: Erasmus, Irlanda, Querido diario
Banda Sonora: Kings Of Leon - Fans

¡Ya estoy en Cork! Llegué aquí el domingo. El viaje fue largo pero muy grato. Aquí voy con una pequeña crónica que empieza antes de que saliese de Tenerife.

Tenía, desde hacía semanas, una lista de cosas pendientes por hacer antes de irme a Irlanda. Poco a poco iba consiguiendo tachar alguna, pero solían aparecer entonces entre cuatro y cinco más que tenía que añadir a la pizarra blanca donde llevaba la cuenta. La última semana en Tenerife fue totalmente frenética. Por una parte estaba en papeleo de última hora, que no es de última hora por dejadez sino por los imprevistos que surgen en el momento más inoportuno. Por otra parte, el hecho de que Su se fuera un par de días antes que yo tampoco ayudaba a relajar la situación. Cuando ella se marchó pensé que tras el estrés sufrido para preparar su equipaje, preparar el mío sería un caminito de rosas. No lo fue. Por suerte, sus preparativos sirvieron para que yo aprendiera que era mejor no dejar la maleta para el final. Puedes hacer la maleta en un momento para un viaje corto, pero este no lo era. Empecé el viernes por la tarde y, con mucha ayuda de mi madre, terminé a las cinco de la mañana del sábado.

Un par de horas de sueño y a seguir trabajando para dejar, en la medida de la posible, todo preparado para el gran salto.

La semana anterior me había enviado un paquete con mi edredón y algunas sábanas para tenerlos ya en Cork cuando yo llegase. El sábado tuve que enviar otro paquete con las cosas que juzgué importantes pero que no me cabían en la maleta.

Postres de guachinche, dedicado a Carlos Salimos de casa sobre las tres y fuimos a comar a un “restaurante” cerca del aeropuerto. Lo he puesto entre comillas, porque la verdad es que era un guachinche. Lo mejor fue el postre: quesillo con miel de palma; una delicia que, de seguro, no probaría en Irlanda.

Ya en el aeropuerto, me dirigí con mucho miedo al mostrador de facturación. Con miedo porque llevaba 40 kilos de equipaje y a partir de los 20 hay que pagar 8 euros por kilo. Por fortuna, no me dijeron ni una palabra acerca del sobrepeso y no tuve que pagar nada.

Pasé la mayor parte del vuelo durmiendo. Aunque me suele costar un poco dormir en los aviones, esta vez lo que me costaba era no dormirme. Por alguna razón que desconozco el vuelo duró 40 minutos menos de lo previsto, así que llegué a Dublín a las once de la noche. Aquello ya empezaba a apagarse y prácticamente todos los sitios buenos para pasar la noche ya estaban cogidos. Tiempo atrás, miguev me había dicho que iba a ir a acompañarme en el aeropuerto esa noche, así que en lo que él llegaba, me fui a una cafetería a tomarme un café con leche gigante mientras veía una película de Collin Farrell en la tele.

Al cabo de un rato llegó miguev, y con él venía Su. Una agradable sorpresa aunque quizá no debería haberlo sido. Como dijo ella: “¿De verdad pensabas que no vendría?”. Con ellos venían dos turistas españoles, Víctor y José Antonio, a los que habían encontrado en la parada del autobús. Con ellos pasamos la madrugada, hasta que se marcharon, a eso de las cinco, para coger su vuelo de regreso a España. Es increíble cómo la casualidad te puede traer una agradable charla de madrugada con gente tan afín, con intereses tan similares.

Ya por la mañana, al ir a facturar en mi vuelo a Cork desde Dublín, no tuve tantísima suerte como en Tenerife y sí que tuve que pagar por el sobrepeso. En esta ocasión, sin embargo, sólo pagué el de la maleta mayor, pues la pequeña se la quedó miguev. Si la hubiese llevado conmigo habría tenido que pagar 80 Euros más, y con ese dinero tenía de sobra para volver a Dublín otro día y recogerla. Cuando ya tuve mi tarjeta de embarque, miguev y Su se marcharon a descansar y yo me fui a esperar a mi avión.

El vuelo a Cork apenas duró menos de una hora. Una vez más, la mayoría del tiempo estuve durmiendo. Me desperté poco antes de aterrizar y ya vi lo que me esperaba al salir: lluvia.

El aeropuerto de Cork

Cargado como iba (aún con una maleta menos), me pareció que lo mejor era coger un taxi hasta Copley Court porque, aunque había recibido instrucciones para llegar desde la estación de autobuses, el paseo con todos los bártulos a cuestas no me apetecía nada. El trayecto en taxi duró menos de 15 minutos y me costó unos 14 euros. Había estudiando mil veces las pocas fotos que tenía del complejo de apartamentos y el mapa de situación y quizá llevado por ello había pensado, tonto de mí, que algo me resultaría familiar. Cuando el taxista me dijo que ya habíamos llegado me sentí totalmente desorientado, que es lo normal en un lugar totalmente nuevo, y sorprendido por estarlo, esto último un poco como fruto de mi ingenuidad, me temo.

En el camino desde el aeropuerto había llamado por teléfono a la gerente del complejo para avisarla de que ya llegaba. Ya estaba esperándome cuando llegué, me dió varias llaves y me enseó mi apartamento y mi habitación, pero esto para otro post, que ya estoy retrasando este mucho y quiero decir, por lo menos, que estoy vivo y que estoy muy bien.

14:36 del Domingo, 9 de Septiembre de 2007

Más de cien postales

Publicado en: Curiosidades, Fotos

Ayer por la noche me di un ultimátum personal para acabar de una vez por todas con el retraso en la sección de postales. Tenía que hacerlo ahora porque no me las voy a llevar a Irlanda y, como allí espero recibir también alguna que otra ;), no quería que hubiese saltos en la lista. El total tras la maratón asciende a 119 tarjetas postales. Nunca pensé que llegase a tener tantas ¡En toda mi vida!. Pero ahí están, y ahora me gustaría dar mi sincero agradecimiento a todas esas personas que, durante sus vacaciones, viajes de trabajo, o simplemente en un momento cualquiera de su vida diaria, han tenido un pensamiento para mí que se ha materializado en forma de postal.

Así que gracias a mi tío Paco, a Leticia, a Mr. Walker, a Iraya, a mi prima Raquel, a Elena, a Rebeca, a mi tía Pili (T.P.), a otra Elena :), a Moi, a Celia (también como el Colectivo Urbaus :P), a Verónica, a Raúl, a Diana, a las dos Pilares (madre e hija), a Kumi Matsumoto (a quien debo una postal), a Ana (que me tuvo intrigado un mes por no saber quién era), a Migue (aunque me mande unas postales gigantes que nunca caben en mi cajita), a Mónica, a Fiona, a Jordi, a Lorena (que me envía postales incluso cuando viaja conmigo), a Sergio, Giòrgos (al que algunas fuentes relacionan con el Colectivo Urbaus), a Kike (que a veces comparte postales con Er Yako), a Borja, a Juanjo (que, aunque embaucado por Migue, al menos envió postales de un tamaño normal (gracias))

En cuanto me entere de cómo es la dirección a la que se me puede enviar correo en Cork la pondré por aquí para que la tengas actualizada y envíes allí cualquier postales que quieras hacerme llegar.

Edit: Unas fotitos:

119 Postcards (I) 119 Postcards (II)

Edit 2 (10/09/07): Hoy he recibido dos postales más de las últimas vacaciones de miguev. Ya son 121.

Edit 3 (23/09/07): Ya he puesto mi dirección irlandesa en la sección de postales.

01:53 del Domingo, 2 de Septiembre de 2007

Microcuento improvisado

Publicado en: Curiosidades
Banda Sonora: David Bowie - Life On Mars

Érase una vez una inofensiva perdiz, y se la comieron los cabrones felices del final de otro cuento.