El año pasado escribí un artículo, A Day In The Life, en el que seguía mi primer meme. En él contaba lo que yo hacía en un día cualquiera. Uno de los comentarios sugirió que repitiera la experiencia cuando ya estuviese en Cork, y a mí me pareció buena idea. Había decidido esperar un año (hasta mayo) para poner una nueva entrega, ya en Irlanda, pero el calendario académico de la universidad en la que ahora estudio me ha hecho cambiar de idea. Hoy ha sido mi último día de clase (excepto por una semana al final de abril) y eso significa que la rutina que he vivido en los últimos meses cambiará de alguna manera, aunque sólo sea en sustituir las horas de clases por horas de biblioteca. Así que decidí adelantarlo.
A continuación presento, también acompañado con fotografías, una crónica poco pretenciosa de uno de mis días como estudiante de Erasmus en Irlanda. Concretamente, del jueves de la semana pasada (13 de marzo), y aunque no todos mis días son necesariamente iguales, supongo que servirá para mostrar que Erasmus = Fiesta no siempre es verdadero, porque, al menos en mi Erasmus, eso no es así, ya verás.
Todas las fotografías tienen una descripción asociada, además de lo que ya aparezca en el propio texto del artículo. Normalmente, esta descripción puede verse colocando el puntero del ratón sobre la imagen.
Al salir de la biblioteca encontré este cartel en la puerta.

Silencio…
…hay gente intentando dejarse llevar por el pánico
Somewhere in the middle there’s a door, and no-one knows exactly what it’s for.
Siento no tener una foto mejor. Esta la hice hace un par de semanas. Hoy tuve la frase en la cabeza toda la mañana, no sé por qué. Cuando volví al lugar a hacer una nueva toma, más clara, había una pared gris con un letrero que rezaba: Wet Paint (Recién pintado).

Este es, posiblemente, mi primer otoño de verdad.
Ayer por la noche me di un ultimátum personal para acabar de una vez por todas con el retraso en la sección de postales. Tenía que hacerlo ahora porque no me las voy a llevar a Irlanda y, como allí espero recibir también alguna que otra ;), no quería que hubiese saltos en la lista. El total tras la maratón asciende a 119 tarjetas postales. Nunca pensé que llegase a tener tantas ¡En toda mi vida!. Pero ahí están, y ahora me gustaría dar mi sincero agradecimiento a todas esas personas que, durante sus vacaciones, viajes de trabajo, o simplemente en un momento cualquiera de su vida diaria, han tenido un pensamiento para mí que se ha materializado en forma de postal.
Así que gracias a mi tío Paco, a Leticia, a Mr. Walker, a Iraya, a mi prima Raquel, a Elena, a Rebeca, a mi tía Pili (T.P.), a otra Elena :), a Moi, a Celia (también como el Colectivo Urbaus :P), a Verónica, a Raúl, a Diana, a las dos Pilares (madre e hija), a Kumi Matsumoto (a quien debo una postal), a Ana (que me tuvo intrigado un mes por no saber quién era), a Migue (aunque me mande unas postales gigantes que nunca caben en mi cajita), a Mónica, a Fiona, a Jordi, a Lorena (que me envía postales incluso cuando viaja conmigo), a Sergio, Giòrgos (al que algunas fuentes relacionan con el Colectivo Urbaus), a Kike (que a veces comparte postales con Er Yako), a Borja, a Juanjo (que, aunque embaucado por Migue, al menos envió postales de un tamaño normal (gracias))
En cuanto me entere de cómo es la dirección a la que se me puede enviar correo en Cork la pondré por aquí para que la tengas actualizada y envíes allí cualquier postales que quieras hacerme llegar.
Edit: Unas fotitos:
Edit 2 (10/09/07): Hoy he recibido dos postales más de las últimas vacaciones de miguev. Ya son 121.
Edit 3 (23/09/07): Ya he puesto mi dirección irlandesa en la sección de postales.
Las fotografías que siguen a este párrafo fueron tomadas esta mañana con, aproximadamente, una hora de diferencia entre ellas. No haré más comentarios.

Este es el primer meme que sigo. Principalmente porque es también el primero que me parece interesante, y no será porque haya visto pocos :P. Visto primero en el blog de Reena y luego en el de María, me propongo a relatar, acompañando el texto con fotografías, cómo es un día cualquiera en mi vida. Llegados a este punto, si aún sigues aquí he de admitir que admiro tu valentía. Empecemos
A las 7:30 am suena mi despertador pero, como ya es costumbre, lo apago y sigo durmiendo. Luego llegan las alarmas de refuerzo de dos teléfonos móviles, a las que hago tanto caso como a la primera.
A las 8:20 me despierto con una llamada telefónica. Éste es mi primer momento de consciencia real y despertarme con ese sonido significa que voy a llegar tarde a todo. Por suerte no voy con el tiempo tan justo esta vez.
Unos minutos después me preparo el desayuno. No siempre es el mismo, en realidad va variando por épocas, de modo que estos últimos días sí que repito menú: Tostadas con margarina sin sal y mermelada sin azúcar y leche con avena (y un poquito de canela).
Mientras desayuno suelo leer el correo y preguntarle a mi lector de feeds cuáles de mis blogs favoritos tienen entradas nuevas. Si me da tiempo las suelo leer entonces. Si no, me esperarán a la vuelta.

El original aquí.
Hace ya casi año una de esas sesiones de navegación por la Wikipedia, que comienzan con una curiosidad puntual y acaban llevando a cualquier pobre inocente a los artículos menos esperados, me llevó al Ornitorrinco (Platypus en inglés).
Coincidió esto además con un periodo personal de fascinación con Australia que no viene mucho cuento más que para explicar por qué declaré que no quería morirme sin ver a un ornitorrinco.
Dos meses después, Su me regaló esto:

Ayer no puse ningún detalle de la nueva cámara porque sólo quería contar una historia sin desviar la atención hacia la parte tecnológica relacionada.
La cámara que he comprado es una Nikon Coolpix P2, que tiene este aspecto:

Tiene más posibilidades de las que soy capaz de enumerar y sé que pasará un tiempo considerable hasta que controle la mayoría. Luego sólo me faltará hacer buenas fotos (como si fuera poco). Pero, como ya has visto, no tengo una prisa especial con este asunto.
Aquí dejo la típica foto de cerca de una flor… sin flor.
